El “factor sorpresa”, elemento con el que suelen apoyarse los extorsionadores telefónicos para embaucar a sus víctimas, puede voltearse en contra del delincuente en aquellos casos en que el ciudadano –naturalmente escéptico o bien informado en el modo de actuación de los delincuentes– se percata de un engaño y pone en aprietos al interlocutor.
He aquí dos grabaciones reales de extorsión telefónica… fallida, y que si bien por momentos parecen chuscas, no están exentas del dramatismo que significa atender llamadas amenazantes.
Ambos audios contienen lenguaje fuerte, presentándose en este Blog con fines ilustrativos y de prevención del delito.
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